Enda Preceup

Componente de investigación

Síntesis regional América Latina

Marie Dominique de Suremain

1999

 

 

1. Introducción

La presente síntesis parte de las investigaciones, estudios de caso, debates y experiencias de Enda en diferentes países, directamente o en relación con entidades afines. Estos países fueron Colombia, Santo Domingo y Costa Rica. No pretendemos sacar conclusiones definitivas para toda la región, o para todos los países, sino mostrar el avance de estas propuestas ambientales urbanas, sus enfoques, sus planteamientos, para contribuir a nuevas reflexiones y recomendaciones de gestión participativa en estos campos.

Veremos a través de esta síntesis que a partir de las experiencias recogidas, unas centradas en problemáticas de gestión de los residuos sólidos, otras apuntando a la agricultura urbana y los espacios públicos, por lo general predomina alguno de los énfasis del desarrollo ambiental urbano, que podemos agrupar en algunas grandes categorías:

Lo sanitario, como entrada sectorial de la prestación de un servicio básico urbano; en éste lo importante es tener un lugar o un espacio limpio, saneado, sin entrar a considerar los ciclos de consumo, o la reincorporación de los desechos a nuevos ciclos de producción. El transporte de los desechos y su enterramiento por capas en un sitio de disposición final controlado, sin procesamiento, es la solución convencionalmente aplicada, como mejoramiento de los depósitos descontrolados en cuerpos de agua y terrenos baldíos.

Lo técnico-económico como oportunidad de empleo, ingreso o desarrollo industrial; en este enfoque la operación de las actividades de recolección, transporte, disposición final y su financiación son la principal preocupación. En el campo del reciclaje, los desechos tratados son los residuos comercializables, la factibilidad de las soluciones se mide por su rentabilidad, la existencia del mercado y el precio de los materiales. Los recuperadores son vistos en tanto pertenecen al sector informal del empleo, el contenido de su actividad es secundario, pueden cambiar de sector si consideran mejores oportunidades. De hecho las soluciones apuntan a menudo a encontrar alternativas contractuales en otros tipos de servicios urbanos, como la limpieza, la maquila y otros.

Lo socio-cultural, como intento de construcción de alternativas ambientales, como propuesta de una ciudad alternativa más justa y sustentable; en este enfoque se trata de cambiar los hábitos de consumo, de despertar una conciencia participativa y ambiental en los habitantes y los diferentes actores.

componente cabe también el énfasis educativo y quizás el jurídico, aunque se podría también ubicar en la categoría siguiente.

Lo político, como propuesta de democratización, integración social, acceso a la participación y a una mayor dignidad humana y ciudadanía, de determinados actores sociales o sectores de población considerados como marginados. A partir de las experiencias de los "sin voz", se buscan alternativas a una ciudad excluyente. En este enfoque se hace énfasis en la organización de estos sectores, como los recuperadores populares o las madres comunitarias que extendieron sus cuidados al espacio urbano, buscando reverdecerlo, como entorno de sus "jardines" infantiles.

Lo jurídico administrativo puede ser una categoría especial o derivada de la anterior: en esta perspectiva se estudia el tema de la descentralización, la modernización de los municipios, los derechos de los usuarios, el marco legal de la prestación de los servicios públicos, la financiación y recuperación de costos por los prestatarios de diferentes categorías y naturaleza jurídica, las condiciones de contratación, el desarrollo empresarial y gerencial de las organizaciones públicas y privadas o sociales que operen como prestatarios de servicios.

 

En la visión de ciudad que sustenta la mayoría de las experiencias, varias de estas dimensiones son presentes, por no decir que todas en alguna medida. Pero en el desarrollo concreto de ellas, no es fácil manejar la "integralidad". Por lo general se aborda conceptualmente la integralidad, que es una característica de las propuestas de desarrollo con perspectiva ambiental. Es decir que se aspira a la integralidad y se tejen relaciones, puentes, lazos, hilos, entre dos o más dimensiones. Pero en las experiencias concretas estas dimensiones riñen entre sí, es bastante difícil que se logre mantener un equilibrio real, concreto y duradero (sustentable) entre estas dimensiones. Por lo general, en cada iniciativa, en cada proyecto se privilegia -o se salva- una dimensión. Cuando se inicia un proyecto intentando mantener una visión integral, poco a poco domina una dimensión sobre las demás y las otras retroceden. Esto hace que los proyectos sufran tensiones y no puedan mostrar logros simultáneos en todos sus objetivos. NO es que se haya dejado de realizar unos objetivos, sino que no fueron compatibles entre sí, en determinadas circunstancias.

Esta visión integral puede considerar entonces como una exigencia, una riqueza, una característica de los proyectos ambientales urbanos, aunque no siempre los proyectos la logren plasmar a cabalidad.

 

La integralidad no se da solamente por las dimensiones de los problemas abordados. También se busca a través de la articulación de diferentes temáticas, como las del agua con el suelo, el reciclaje con el ahorro energético.

Las actuales políticas ambientales municipales han avanzado en alguna medida en plantear intervenciones públicas sobre la contaminación de aguas por residuos líquidos, en particular con controles y planes destinados a las industrias. Luego viene el tema de los desechos sólidos, dejando en planes futuros la calidad del aire, la promoción de transportes limpios, el ahorro energético o la disminución del ruido.

Tenemos una visión todavía limitada de la temática ambiental urbana: por parte de los sectores populares urbanos y las ONGs, la comprensión del tema está todavía más ligada a la reivindicación de un derecho al hábitat, a servicios sanitarios convencionales, a cierta "modernidad" que de una propuesta de ciudad alternativa. La presencia de cultivos en terrenos no construidos, de animales en barrios populares o en medio de las autopistas, de calles no asfaltadas, de barrios rodeados de potreros, de burros o bicicletas recogiendo desechos, son percibidas como "atrasos", más que como oportunidades de conservar espacios naturales productivos en medio de ciudades monstruosas. No logramos imaginarnos una ciudad diferente al modelo del Norte, cuando la ciudad latinoamericana tropical y andina es una ciudad aparentemente imprevisible, en evolución acelerada, movediza, sincrética, mestiza, una ciudad "archipiélago" con una articulación original de núcleos urbanos, con una mezcla particular de modernidad y tradición rural.

Mucho queda por hacer, para que los recicladores no sean estigmatizados como "indigentes", para que su labor sea vista como oportunidades para el futuro, para que sus vidas no sean amenazadas por las operaciones de "limpieza social". Mucho falta para que las comunidades que innovan sean integradas con sus propuestas a la gestión pública, para que su trabajo sea remunerado y reconocido, para que la descentralización llegue hasta los barrios populares sin marginamiento.

Es también importante recordar que el contexto general de privatización de los servicios públicos en el continente y en particular en los países donde se desarrollan nuestras experiencias, genera múltiples tensiones entre intereses privados y colectivos o públicos. Al prevalecer los intereses privados, hasta en los mecanismos de gestión del sector público, se observan un debilitamiento de los argumentos a favor de lo integral, de lo colectivo, de lo no monetario, o del largo plazo. Ello representa nuevos obstáculos hacia formas ambientalmente justas y sostenibles de vida urbana, aún si, aparentemente, la privatización se legitima con el discurso de la eficacia. El ciudadano, la ciudadana parecen desdibujarse para volverse simples consumidores.

 

2. Resumen de las experiencias estudiadas:

Se recogieron varios estudios de caso y documentos:

Unas experiencias de contratación de microempresas de recuperación de materiales reciclables en Costa Rica, así como la conformación de la Cámara de empresas recuperadoras de desechos, ente que las asocia,

unas experiencias barriales de manejo sanitario y ambiental del entorno con participación de los habitantes y de recicladores populares, en la ciudad de Santo Domingo,

unas experiencias en Colombia: municipales, basadas en asociaciones de actores privados y públicos, otras comunitarias con impacto en localidades (alcaldías menores), otras gremiales con recicladores populares o callejeros.

También se tuvieron en cuenta unos estudios sobre manejo de desechos a escala de ciudades, que hemos llamado "transversales", en Colombia y en Santo Domingo.

2.1. Costa Rica:

El estudio realizado en Costa Rica fue una extensión de un trabajo iniciado en el marco del plan de investigaciones de Waste.

Muestra como en este pequeño país, ha ido surgiendo una gran cantidad de recuperadores y recicladores populares, a pequeña escala. Funcionan al margen de los servicios públicos, en las calles, en los espacios públicos y en los sitios de disposición final. Algunos han logrado ser contratados por municipios y como fruto del proceso mismo de la investigación, unos 70 grupos o microempresas se organizaron en una Cámara Nacional para defender sus intereses comunes.

Esta asociación les ha dado un primer reconocimiento público y han sido invitados a participar en campañas nacionales.

Su interés inicial es de tener un espacio, ser reconocidos, obtener mejores contratos con entidades públicas y privadas (industrias compradoras), dejar el estado de marginalidad en el cual se encuentran.

Todavía no tienen propuestas legales, sanitarias, técnicas, u opiniones sobre temas gruesos como la privatización de los servicios o las políticas ambientales nacionales.

2.2. Santo Domingo:

El estudio de caso se desarrolla en un barrio periférico de la ciudad de Santo Domingo Tres Brazos en el cual no existe un servicio de recolección de desechos sólidos y a partir del proyecto se pretende introducir no solamente la recolección sino la selección en un centro de acopio, con participación del municipio y de los habitantes. Se quiere asociar recicladores de oficio, entrar en relación con ellos y articular el mejoramiento de las condiciones de trabajo de ellos con el mejoramiento barrial y la promoción de la organización comunitaria.

El estudio transversal sobre la ciudad muestra los circuitos del reciclaje, con una diversidad de actores privados, sociales y públicos que actúan sobre el tema de los desechos urbanos, ilustrando sus diversas formas de intervenir, sus intereses. Hace además una tipología detallada de los recicladores y recomendaciones para mejorar la incorporación del reciclaje a la gestión de los desechos en la ciudad.

 

2.3. Colombia

Enda tiene una variedad de escritos e investigaciones sobre la gestión comunitaria de los desechos en Colombia, así como estudios de caso sobre iniciativas municipales, comunitarias, populares, privadas de diferentes niveles.

Uno de los casos que tendremos en cuenta es el proyecto actual de Preceup sobre la creación de huertas comunitarias, con compostaje, cultivo de plantas medicinales, programas pedagógicos en jardines infantiles dirigidos por líderes comunitarias de larga trayectoria. Este trabajo se inserta para ella en una propuesta comunitaria mucho más amplia, basada en el cuidado de la infancia, de la juventud y tercer edad y en la participación social en la gestión urbana y ambiental.

Se tendrá en cuenta también la experiencia de formación de recicladores populares organizados e independientes sobre diversos temas.

Otras experiencias analizadas por Enda en Medellín, Manizales, San Gil y otros lugares, resultan de experimentos de asociación de actores para la gestión de sistemas alternativos de manejo de desechos, en la fuente o en el sitio de disposición final. Estas experiencias involucran a municipios, organizaciones de recuperadores, industriales, empresas privadas dedicadas a la recolección, disposición final o transformación de desechos.

También se estudiaron las relaciones entre los actores privados y públicos de la gestión de los desechos en Medellín y Manizales y los circuitos formales e informales del reciclaje en Bogotá.

Para las reflexiones que vamos a presentar, tendremos en cuenta los debates dados en el marco del comité de pilotaje de Bogotá (septiembre de 1997) y de Bamako (Junio de 1998).

3. Comentarios y reflexiones:

3.1. La diversidad de enfoques y estrategias.

Una primera observación nos lleva a subrayar la diversidad de enfoques, escalas, coberturas y intenciones de estos estudios. Por lo tanto recogeremos temas de reflexión, dificultades notorias, logros, avances conceptuales, que la lectura de estos documentos Latinoamericanos suscita, y no haremos un estudio comparativo en el sentido estricto.

Los documentos de Costa Rica no parten de un análisis del estado sanitario o de los servicios públicos del país, sino de la situación de los pequeños y microemprendimientos en este campo. El enfoque de los actores estudiados es sectorial, en parte sanitario pero sobre todo económico y político. Se sitúan implícitamente en el contexto de la prestación del servicio sanitario, ya que son conscientes de que actúan donde el Estado falla o al margen de este. Empiezan a plantearse el tema del cambio de modelo sociocultural, ya que son invitados a participar en una campaña de Ciudades Limpias, gracias a un trabajo educativo a la comunidad, y realizando actividades de recolección en la fuente.

Al asociarse una diversidad de actores, que tienen en común el tamaño reducido de su actividad pero son heterogéneos en cuanto a su posición en la cadena del reciclaje y del manejo de los desechos, observamos que todavía no han empezado a pensar en un sistema diferente en el cual tendrían un papel cambiado. Las contradicciones de sus intereses no han aflorado aún. Según las propuestas que en el futuro logren maduran, algunos de ellos saldrían posiblemente perjudicados o desaparecerían. Esto muestra lo nuevo de la reflexión que los une. La experiencia existente en Colombia en relación a esto tipo de uniones, como en los congresos de reciclaje que se celebran desde 1991 cada dos años, hace ver que la definición de intereses comunes es muy difícil entre miembros de eslabones diferentes de la cadena y entre profesionales de materiales diferentes y entre entes que tienen un potencial de desarrollo económico contrastado.

En Santo Domingo, se empieza a relacionar el nivel barrial con una nueva visión de ciudad. La intervención se ubicó primero en el ámbito de un barrio espontáneo, muestra de la realidad cruda que viven los barrios sin servicios legales sanitarios y de recolección de basuras. La intervención directa no tenía la pretensión de dar soluciones a escala de la ciudad. La visión se empieza a ampliar al integrar actores externos al barrio (los recicladores callejeros) y el municipio (para conseguir un terreno destinado a un centro de acopio). Luego al hacer la investigación sobre la ciudad y eventos de reflexión e intercambios, se cambia de escala, visualizando una situación y una política de ciudad. El enfoque de la intervención es sectorial inicialmente, partiendo de los problemas sanitarios, luego se introduce una visión más sociocultural y política a medida que el proyecto avanza. Se preparan condiciones para una intervención a esta escala, pero no se alcanza aún realizar acciones a este nivel.

Este proceso hace aparecer algo similar a la experiencia anterior. Se está entrando a una realidad muy compleja, que no se puede modificar fácilmente, porque es necesario conocer un mundo hasta ahora oculto, lleno de desconfianza, podo dispuesto a entregar información que lo pueda perjudicar, al tiempo que se tropieza con realidades de mucha inercia, como la ineficiencia y politización del municipio. Se percibe la importancia de no implementar soluciones aisladas, pero al querer incorporar algo nuevo en el sistema urbano, de los recicladores y del municipio, se encuentran mayores obstáculos que no permiten innovar rápidamente como se creía.

En Colombia, el caso de los jardines infantiles parte de un enfoque sociocultural y político. Las jardineras tienen como actividad principal atender a niños preescolares en unos 17 jardines comunitarios, desarrollar actividades de refuerzo escolar, de salud preventiva y de atención a la tercer edad. Pertenecen a organizaciones de larga trayectoria, más de 15 años para varias de ellas. En este marco han desarrollado un gran interés por el tema ambiental que habían trabajado anteriormente desde una perspectiva sanitaria (potabilizar el agua de consumo de los niños en el jardín, por medio de técnicas socialmente apropiadas) y política (acceso de las mujeres al manejo de técnicas alternativas). En el trabajo de Preceup, quieren incorporar la dimensión ambiental a su modelo de pedagogía comunitaria, para enseñar a los niños a cuidar su entorno por medio de experimentos concretos. Esto las lleva a negociar terrenos y alternativas de desarrollo urbano con autoridades locales (perspectiva sociocultural y política), al tiempo que desarrollan un liderazgo en el movimiento social de mujeres, luchan contra la privatización de las políticas sociales y participan directamente en la política local y en procesos electorales. Al mantenerse al margen del sistema municipal de manejo de desechos sólidos, al centrarse en una experiencia educativa destinada preparar nuevas sensibilidades para el futuro, no se plantean objetivos inalcanzables a corto plazo, como sería el pretender procesar localmente la totalidad de los desechos orgánicos de un barrio, manejarlos técnica y operativamente bien, e incorporar este sistema a la gestión pública ambiental.

Otras experiencias que se han recogido se centran más sobre el tema de la participación de grupos de reciclaje en la prestación de servicios de recolección, transporte, disposición final y/o selección y transformación de desechos sólidos. En unos casos la municipalidad los subcontrata para algunas de las funciones de recolección y limpieza, en otros casos los hace partícipes de experimentos de recolección separada (o no separada), selección y procesamiento de desechos. Estas asociaciones son a menudo el resultado de largas luchas sociales de estos sectores para ser reconocidos y para mejorar sus ingresos. Las innovaciones consisten en trabajar a escalas de ciudad en el sitio de disposición final, con una selección post recolección, enfocada en un caso al aprovechamiento del desecho orgánico (compostaje), en otro caso del desecho inorgánico (selección y preindustrialización). Estos experimentos sufren muchos avatares organizativos, técnicos y económicos, por las dificultades del mercado y del marco legal, y por el enfrentamiento de las lógicas culturales y organizativas populares con las lógicas empresariales y municipales.

Las lecciones más recientes de ellos muestran la necesidad de continuar unas inversiones significativas en educación para el desarrollo humano, para sostener las nuevas relaciones de "partenariado" establecidas entre actores tan diferentes y darle piso a propuestas avanzadas en términos económicos, jurídicos y administrativos.

Y las orientaciones de estas propuestas tienen que seguir buscándose por el lado de la educación de los habitantes para la separación en la fuente, la recolección separada que por técnicas pesadas de selección en el sitio de disposición final También pensamos que hay que seguir trabajando en la creación de centros de acopio decentralizadas, no obligatoriamente en cada barrio, pero en todo caso no a escala de ciudad. De la misma manera es necesario insistir en el procesamiento a pequeña escala de los materiales orgánicos, en los cuales los municipios invierten poca investigación.

3.2. Reconocimiento de los actores populares, diversidad de sus situaciones y avances organizativos

Entre los diferentes estudios de caso, se observa que el vocabulario para hablar de los actores populares del reciclaje es todavía heterogéneo:

recuperadores, recolectores, recicladores, intermediarios, pequeñas industrias, grupos barriales, cooperativas, son a veces puestos en un mismo plan, como en el caso de la Cámara Canardes de Costa Rica. Sería bueno unificar un vocabulario que permita comparar los sistemas y entender la originalidad de cada contexto: por ejemplo importa comprender si trabajan en la calle abriendo las bolsas que esperan el carro de la empresa municipal o privada. Si los recolectores oficiales hacen también reciclaje, si hay conflictos entre ellos o no. Si los habitantes donan o venden sus desechos (de pronto donan algunos y venden otros). Si los intermediarios prestan los implementos de trabajo a los recuperadores callejeros, si existe todavía recuperadores en el relleno sanitario o si todos trabajan en la calle. Si existen empresas con contratos de recuperación en la fuente, si se pagan estos desechos o se donan a los recicladores, etc...

Todavía se observa que las soluciones encontradas son a veces encontradas: en unos casos se considera que lo prioritario es que el habitante haga un esfuerzo adicional de conciencia, orden y entrega selectiva de materiales, en otros casos se parte de la idea que el reciclador es quien sabe y debe reciclar y ser remunerado por ello.

En Colombia las organizaciones de recicladores dicen que el habitante hace la separación primaria entre materiales secos y húmedos y que el recuperador o reciclador selecciona, es decir en función del mercado del momento, recupera los materiales aprovechables.

En nuestros estudios de caso, no hemos avanzado en este debate, sería interesante profundizarlo, porque es la base del discurso educativo y del éxito o fracaso de las soluciones operativas que se implementan.

El debate no se puede quedar coomo asunto especializado de las organizaciones de recicladores, las cuales son relativamente fuertes en unos países (Colombia) y muy incipientes en otros (Santo Domingo). Pero para socializar el debate se tropiezan con un hecho. Los movimientos sociales son sectoriales, se hablan pero concretan pocas acciones conjuntas: las redes de mujeres se dedican a la salud, el empleo y la participación social, poco hacen alianzas con los ecologistas, los ambientalistas o con recicladores. Los municipios han empezado a hablar con las ONG y los grupos populares pero no rediseñan sus servicios públicos con su participación y no aceptan que un barrio autogestione con fondos públicos un sistema alternativo. Los industriales en Colombia se reúnen con las asociaciones de recicladores, pero no van más allá de negociar precios y hacerles algunas donaciones, salvo en unos casos muy especiales. Posiblemente de los tres países, es en Colombia donde se encuentran más ejemplos de asociaciones de actores de los diferentes eslabones y experiencias -exitosas a sus inicios, pero con muchos problemas en el mediano plazo- de trabajo articulado entre actores con intereses encontrados.

Entre los diferentes sectores de habitantes también pueden surgir contradicciones: los que quieren sacar sus desechos hacia una estación de transferencia y trabajar en este sistema, se pueden oponer a otros habitantes que no desean ver a proximidad de su vivienda lo que perciben como un depósito de basuras. Es necesario manejar muy técnicamente el centro de acopio, para que se vuelve un foco de contaminación, y manejar muy bien la información, para que los habitantes no entren en un conflicto. Eso no es típico de América Latina, el Europa el rechazo a los rellenos sanitarios han sido uno de los motores de la promoción del reciclaje. En las experiencias que se llevan a cabo en nuestro continente, las dificultades técnicas y los imaginarios que relacionan "basuras" con contaminación y enfermedades, hacen de este punto un nudo importante.

Los grupos ambientales son a menudo ecologistas, poco trabajan sobre el ambiente urbano. Una conceptualización del tema está a penas emergiendo. Los movimientos sociales del hábitat son más sanitaristas que ambientalistas. Les interesa una ciudad limpia, más que una ciudad recicladora de poco impacto ambiental. Como si lo "sanitario" fuera la visión ambiental que se aplica a los pobres.

Desde las iniciativas municipales, todavía hay mucha distancias entre el consultar y realmente llamar a la sociedad civil y movimientos sociales a decidir. Hay algunas consultas, poco acceso a decisiones reales.

Esto hace que la "integralidad" tenga tantas dificultades para volverse realidad. Los resultados no se pueden esperar a corto plazo. La idea está pero se requiere mucho trabajo de sensibilización hacia el sector público, los habitantes y los sectores populares, para que unas alianzas se sostengan.

3.2. Predominio de la privatización-eficacia. ¿Qué quieren los industriales? El sector privado.

La gestión de los servicios sanitarios evoluciona de una lógica pública hacia una lógica privada, a nombre de la eficacia y del servicio de los usuarios, que pasan de ser ciudadanos a ser consumidores. Paralelamente el reciclaje siempre se ha movido a partir de las lógicas privadas (dentro de la pobreza o dentro de la lógica industrial, para ahorrar materia prima) y no como un elemento sustancial de la protección ambiental. Los nuevos discursos ambientales de los unos y los otros no se compadecen con las condiciones reales del sector, el cual depende más de las fluctuaciones de los precios internacionales de las materias primas que de una inversión pública social o por motivos ambientales.

Los recicladores logran cierta legitimidad por el aprovechamiento de los desechos. Hay poca medición del reciclaje en la fuente y total. Pero todavía no se estudian ciclos completos de extracción de materias primas, costos y alternativas de producción, consumos, desechos, reciclaje. Estos estudios deberían hacerse a nivel nacional y aplicarse a nivel local. Así se podría relacionar por ejemplo el reciclaje o compostaje de determinados productos con la vida útil de un relleno sanitario. En Medellín se ha manejado este tipo de argumento para apoyar a las empresas recicladoras, pero con la privatización y el fin de los subsidios, estas políticas se acabaron. Los barrios que manejan enteramente sus desechos no logran obtener descuentos en el cobro del servicio de aseo, en cambio las grandes empresas que lo hacen sí han logrado este descuento, como un privilegio que el municipio no quiere volver una política.

Las ONGs que hacen educación ambiental no hacen mucha énfasis en estas realidades económicas, porque hay poca información accesible. Los industriales sí se reunen y negocian con los gobiernos y municipios, con el objetivo esencial de conseguir una materia prima más barata. Pero es difícil conocer las perspectivas de comercialización de determinados materiales. Cada material tiene unas fluctuaciones diferentes y un mercado diferente. El vidrio y el metal son más estables, pero el papel-cartón y el plástico son mercados aleatorios.

El interés de la industria compradora no es reducir el volumen general de los desechos sino fabricar la mayor cantidad de productos recuperables, inclusive disminuyendo la vida útil de estos.

También pueden ser más favorables a la importación de desechos desde paises del Norte, ya que estos desechos son poco reciclados y de mejor calidad que los desechos de países menos consumistas.

 

3.3. ¿Es posible la "privatización social" ? Se da solamente en ausencia de intervención del Estado o para promover nuevas formas de administración, la autogestión y la participación?

La privatización no se ha visto solamente con su cara negativa. Ha abierto une nuevo espacio y unas grandes expectativas para las organizaciones comunitarias. Sin embargo no podemos dejar de ver que los grupos comunitarios son vistos esencialmente por su capacidad de contratar barato y pocas veces como oportunidades de participación social.

Cuando los grupos comunitarios son sometidos a condiciones de licitaciones diseñados para grandes empresas, en particular internacionales, la competencia es muy desigual. En otras oportunidades sí son vistos como actores capaces de desarrollar actividades educativas (en los tres países) pero raras veces el muncipio invierte recursos en contratarlas para realizar la educación ambiental de la comunidad. Las organizaciones populares y las entidades que las acompañan tienen que gastar recursos propios o de la cooperación internacional para que se realicen estas actividades de educación, sensibilización, que son la base de cualquier cambio técnico, económico o social en el sistema de recolección.

De hecho han nacido muchas iniciativas donde el municipio estaba ausente. Cuando éste entra a funcionar (si es que entra), no recoge el trabajo comunitario previo, sino que integra la comunidad a sistemas convencionales.

En los casos en Colombia en los cuales el municipio contrata grupos comunitarios para la recolección de los desechos, no se articulan estas propuestas al sector popular del reciclaje. En muchas oportunidades, los habitantes que recolectan y a veces reciclan, hacen competencia o entran en conflicto con los recuperadores populares.

Buscar una forma de articulación de estos diferentes sectores populares es también un reto, y una preocupación sin soluciones a la mano.

Unos de los casos de Costa Rica y algunas experiencias Colombianas muestran que la contratación de grupos comunitarios y/o la concertación es más fácil en ciudades pequeñas que para un barrio de una gran ciudad (que puede tener mayor población que una ciudad intermedia). Con sistemas que no son tan complejos técnica y organizativamente, se logran sistemas que tienen una cobertura de ciudad y por lo tanto son más coherentes.

No se puede separar las experiencias de gestión comunitaria de servicios públicos de la continuación de la lucha contra la corrupción y por mayor eficacia del municipio, como lo decía Virup en la reunión de Bamako. En este sentido es necesario tener Estados y municipios que cumplan con sus obligaciones de inversión social, aún si pueden acoger iniciativas comunitarias. Las Ongs tienen también el dilema de especializarse, tecnificarse, hacer experimentos concretos, para demostrar que las propuestas son factibles y para formar a los líderes comunitarios, al tiempo que mantienen una visón global, más política, crítica y propositiva. En AL, las ONGs tienden a tener protagonismo social y político, se consideran como actores sociales, sin suplantar a los actores populares. Tienen propuestas de alternativas sociales y políticas que quieren plantear públicamente.

En sus relaciones con los municipios, después de haber logrado legitimar estas nuevas alianzas, las ONGs y los grupos populares han encontrado muchos obstáculos en la gestión de los contratos, o en la concreción de las promesas, como lo ilustra patéticamente el caso de Santo Domingo. En Bogotá las mujeres han encontrado dificultades similares para la negociación con las localidades de recuperación de terrenos no utilizados, para darles un uso comunitario en las huertas.

Se ha logrado en el mejor de los casos el uso de un espacio anteriormente abandonado y lleno de escombros y desechos, pero el municipio no invierte a menudo en remunerar por ejemplo el trabajo comunitario invertido.

 

3.4. innovación técnica y conceptual en estas experiencias? Algunos temas de reflexión.

Las huertas escolares no son nuevas, pero en la experiencia Colombiana la novedad consiste a integrarlas a un trabajo pedagógico y de animación social y ambiental que toca a la gestión pública del espacio urbano. En este sentido, se plantea una "micro- integralidad" no a escala de una ciudad sino en un territorio concreto que abarca varios barrios. Ellas hacen el vínculo entre la protección de la infancia y la protección del entorno y del futuro de los infantes. Los sistemas de riego son apropiados y adaptados de la agricultura, para una escala escolar y comunitaria. También han trabajado en red con tros grupos de naturaleza distinta y han aprendido de agricultores urbanos que son campesinos que conservan prácticas rurales en la ciudad. De manera que se tejen lazos de innovación a través de la reconstitución o construcción del tejido social.

En su trabajo los temas ambientales se hacen cercanos y palpables. Las dificultades técnicas como los olores del material a compostar o los lixibiados les dan una significación concreta a problemas muy complejos. Pueden visitar el relleno del municipio y entender mejor la problemática de la ciudad. También se vinculan estos temas macro a necesidades de la vida cotidiana, como es la salud y el cultivo de plantas medicinales.

Unos conocimientos tradicionales son rehabilitados, recontextualizados, renovados, enriquecidos. Se transmite a la nueva generación algo que tiene raíz en el pasado y sentido para el futuro.

En Colombia y en Santo Domingo se relacionan temas del hábitat y del medio ambiente: aparece un vínculo entre la lucha contra los desalojos (tema de la Coalición Internacional del Hábitat, activa en Santo Domingo y en Colombia) y la defensa de sectores que son estratégicos para el medio ambiente pero constantemente desalojados o perseguidos como indeseables. Los recicladores tienen que luchar por un derecho a la ciudad, son sistemáticamente despojados de sus lugares de vida y de trabajo. No tienen acceso a las vías, a la libre circulación, no se les respeta el derecho al trabajo. Son asimilados a los desechos que ellos procesan y transforman.

Para el movimiento social urbano, es importante acercarse a estos temas, ya que es una ampliación de las visiones centradas en el derecho al hábitat.

Por un lado los recicladores reclaman a menudo que las ONGs se preocupen por su situación de hábitat, en oportunidades plantean esta necesidad como prioritaria cuando son amenazados de desalojo sin reubicación digna por los municipios que quieren recuperar los terrenos donde se han asentado. En este caso, a nombre del la recuperación del espacio público, del interés general, de la sanidad y limpieza de la ciudad, se elimina un sector que contribuye precisamente a estos objetivos. Por otro lado

aparece el vínculo entre el hábitat y la temática ambiental para los "viviendistas", a través de este acercamiento a los recuperadores.

En el caso de Santo Domingo sorprende el hecho que los "buzos" sigan existiendo en el relleno sanitario, cuando la modernización de la disposición final se acompaña en general de una prohibición de trabajo en este lugar, volcándolos a las calles de la ciudad. Se resalta el hecho de que unos trabajan de noche, para evitar el conflicto y el peligro de los buldózeres que movilizan los desechos de día.

Aunque sean marginados de muchos programas públicos y tengan que trabajar en la casi clandestinidad, no parecen perseguidos por la policía o amenazados de muerte en Costa Rica y Santo Domingo, como sí sucede en Colombia.

3.5. Mujeres recicladoras y jóvenes desempleados

El medio de los recicladores populares callejeros es masculino. Es una población relacionada con la calle, con el centro urbano, con los botaderos, y aunque se vean siempre mujeres a veces compañeras de otros recicladores, otras veces independientes, el estilo de relaciones es rudo, violento y excluyente para las mujeres.

Ellas aparecen más cuando se trata de recuperadores de oficio quer se asimilan a la población de vendedores ambulantes. Y sobre todo son las principales participantes en los programas barriales que tienen como base las organizaciones comunitarias que ellas en general animan o encabezan. Esto plantea preguntas sobre el tipo de solución que se van implementando. Cuando se trata de mejorar la situación de los recicladores, en mayoría varones, el énfasis es económico, se quiere mejorar sus ingresos y sus condiciones laborales. Cuando los proyectos son barriales, son más culturales, pedagógicos, el trabajo se considera voluntario, es difícil introducir su remuneración.

En realidad, la dificultad de algunos trabajos pesados hace aparecer la necesidad de remuneración. En unos casos las mujeres empiezan a reclamar la remuneración de su trabajo comunitario, en particular cuando es físico y se asemeja al trabajo tradicionalmente masculino. Estos debates se han dado, con diversas soluciones, tanto en el proyecto de Santo Domingo como en el de Bogotá.

Igualmente cuando las organizaciones como las cooperativas evolucionan hacia la prestación de servicios de aseo, limpieza de calles y baños públicos, subcontratos en industrias, maquilas, selección de materiales, el personal empleado se feminiza. Por nivel de remuneración, por su imagen de seriedad en los contratos en los cuales se introduce personal cooperado en otra empresa, para evitar los problemas de idiosincracias independiente de los recicladores callejeros, y por el tipo de actividad repetitiva y minuciosa, se seleccionan cada vez más mujeres. Los casos Colombianos son dicientes al respecto.

En Bamako se preguntó porqué las mujeres -y los niños- tenían que encargarse de trabajos pesados y peligrosos de saneamiento en los cuales su salud podía sufrir particularmente, cuando son reconocidos generalmente por tener cierta vulnerabilidad?

La proximidad de este tema de los desechos y del saneamiento con las funciones domésticas tradicionales de las mujeres en la limpieza y el aseo de la casa, son parte de la explicación. Esta división del trabajo no deja de ser preocupante. Era presente en los trabajos comuntarios relacionados con el agua y el saneamiento básico también.

Cuando las mujeres ligan el tema con la salud, la infancia, el ambiente sano, la participación comunitaria, y no se encargan solas de todas las tareas pesadas, no es tan aparente la contradicción. Ellas sienten que acceden a temas de interés y envergadura nueva. Pero queda la pregunta abierta sobre su recarga sobre responsabilidad en el tema.

 

3.6. cambios jurídicos

Este tema ha sido poco explorado en los estudios de caso presentados. Es necesario abordarlos para evaluar las posibilidades de cambios duraderos: las formas jurídicas que toman las comunidades para prestar servicios está en un cambio acelerado, tanto por la descentralización como por la privatización. Es necesario introducir una formación jurídica ambiental y también sobre la gestión de servicios públicos para proponer cláusulas especiales en las licitaciones, contratos manejables y posibilidades de innovar y conseguir respaldo municipal a las prácticas comunitarias.

 

3.7. la replicabilidad.

Críticas a la "replicabilidad", más bien conservar fuertes raíces culturales y políticas locales e incorporar elementos de los demás, que se aprenden por intercambios y con adaptaciones.

Problemas de los conflictos, en contextos de ciudades violentas.

Relaciones con otros temas ambientales urbanos.

4. Recomendaciones

4.1. a las ONGs y grupos populares

Seguir invirtiendo en la formación humana de los diferentes sectores involucrados

hacer puentes entre movimientos sociales y entre sectores (recuperadores, comunidades, ambientalistas, mujeres)

profundizar aspectos operativos y económicos para sustentat mejor la educación ambiental: por ejemplo definir quien debe pagar qué en el reciclaje: el habitante, el municipio, las empresas recuperadoras, las empresas recicladoras, las industrias compradoras.

Seguir negociando apoyos municipales a iniciativas populares y comunitarias

4.2. a los sectores privados e industriales

invertir en la educación ambiental, más allá de tal o cual material.

Invertir en lo tecnológico a pequeña escala

Incluir a otros sectores en negociaciones con municipios y con la nacion

entregar información técnica, eocnómica, etc

 

4.3. a los municipios

empleos nuevos, licitaciones, acuerdos de industria limpia.

Acuerdos con diversos sectores: habitantes, recicladores. Incorporación de actores comunitarios en gestión ambiental y sistemas de manejo de residuos sólidos. Acuerdos mínimos con recuperadores callejeros, apoyando nuevas relacioens con habitantes y empresas de aseo.

Apoyo a iniciativas ambientales comunitarias, a educacion ambiental

4.6. a la cooperación, UE y otros

Apyar fuertes componentes educativos en proyectos que tengan componentes técnicos y económicos.

Integrar componentes de investigación a las experiencias de terreno.

Ritmo moderado de los proyectos y flexibilidad ante los obstáculos externos.

Apoyar específicamente las negociaciones entre actores comunitarios y municipios, no como prerequisito sino como procesos largos y difíciles. Incluir capacitación a funcionarios municipales.

Continuar los intercambios, ampliarlos, sistematizarlos, con países afines:

Caribe con América Central.

Colombia con Perú, Bolivia y Brasil: Brasil más avanzado en la conciencia de los municipios y en lo técnico financiero. Perú y Bolivia: muchas experiencias, contexto de mayor pobreza. El tema está en la agenda de las ONGs de desarrollo urbano. Faltan nuevos encuentros y balances, diez años después del boom de las TA. Seguir las pasantías, los cursos, las visitas a nivel LA y sur-sur.

Apoyar la circulación de información, su debate amplio.

Redes profesionales, debatir textos de recomendaciones.