Cámara Nacional de Empresarios Recolectores, Recuperadores
y Recicladores de Desechos de Costa Rica
CANARDES

Costa Rica, así como los demás países latino-americanos, ha sufrido una recesión económica desde el principio de los 80s. Así, los gastos del Estado para asegurar los servicios básicos han diminuido bastante, provocando la degradación de éstos, en particular aquellos relacionados con el medio ambiente ( tratamiento del agua, servicio de agua potable, recolección de desechos ...)
En este contexto, una Ley de 1996 propone acabar con este vacío y subrayar el papel del ciudadano en la toma de decisiones y en las acciones en el terreno del medio ambiente. Pues, ante la incapacidad del Estado, en particular en el sector de los desechos, la sociedad civil se ha mobilizado. Esta movilización lo explica el rol principal que desempeña el Turismo en la economía del país, y el hecho de que parte importante de la población depende de éste para sobrevivir y no pueden dejar que el medio natural se degrade.
Trás un estudio realizado en 1996 en varios países latino-americanos, sobre el rol de las "micro y pequeñas empresas y cooperativas en la Gestión de Resíduos Sólidos", estudio manejado por una Asesoría Holandesa, el IPES y la ACEPESA, las empresas de recolección y recuperación tomaron conciencia de que sus problemas y sus necesidades eran comunes y decidieron organizarse. Durante dos meses reflexionaron sobre su identidad, sobre la forma que tomaría esta organización, y cuáles serían sus objetivos. Al acabar este periodo, se constituyó en Agosto de 1996, la Cámara Nacional de Empresarios Recolectores, Recuperadores y Recicladores de Desechos de Costa Rica, CANARDES. Los principales actores de este proceso han sido las empresas mismas, con el apoyo de ONGs y de grupos económicos locales, como otras cámaras. Sus objetivos son : consolidar el rol de la Cámara como agente de protección y promoción del medio ambiente, y mejorar la actividad comercial de los asociados.
El primer logro de la Cámara fue pues convertirse en un verdadero actor con una capacidad de negociación con la Gran Empresa y las Municipalidades. Sin embargo entre éstas últimas, pocas dieron respuestas positivas.
Además, la Cámara supo demostrar su independencia logrando su autogestión y su auto-sostenibilidad. Capacitaciones fueron organizadas con la asesoría de ONGs y de ACEPESA en gestión empresarial, contabilidad, servicio al cliente... Estos avances permitieron así que ciertas empresas mejoren su actividad comercial.
Por otro lado, la creación de CANARDES coincide con la necesidad del Estado de recurrir a una contraparte organizada para el impulso de algunos proyectos de recuperación de materiales reciclables.
Desde el punto de vista económico, el impacto de la Cámara ha sido social (con la creacion de numerosos empleos directos e indirectos) y ambiental, con un importante aumento de las cantidades recolectadas y consecuencias positivas sobre la contaminación y la protección de los recursos naturales.
Pero los trámites administrativos largos, los aspectos organizativos y la falta de incorporación de otras empresas a la Cámara han impedido la realización de todos los objetivos.
Sin embargo, CANARDES supo introducir importantes innovaciones. En primer lugar a nivel social, permitiendo la revalorización de la actividad de los trabajadores del sector, a nivel tecnológico, obrando para mejorar los equipos, y a nivel institucional, tomando parte dentro de programas nacionales, tanto públicos como privados.
El informe que sigue proporciona más detalles acerca de esta iniciativa original ya que integra en una entidad única diferentes actividades del ciclo de los desechos. El interés de esta experiencia recae también en el hecho de que contribue, a través de la valorización de la acitvidad, a la participación activa de los empresarios y a la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y de sus familias, como al desarollo sostenible.